Reactivación sostenible para Chile, avancemos mirando hacia adelante

«Dada la magnitud de los recursos involucrados en el Plan Económico, es imperativo que se inviertan inteligentemente»

20-06-2020

Recientemente se hizo un llamado amplio a superar la pandemia construyendo juntos un país más sostenible y resiliente, el cual alerta sobre la necesidad de que la recuperación económica post-pandemia sea sostenible y resiliente y alineada con los compromisos climáticos adquiridos por Chile bajo el Acuerdo de París. En pocos días, el llamado fue adherido por unas 600 instituciones de la academia, empresas, organizaciones sindicales, gremiales y redes institucionales, ONGs, fundaciones, centros de estudio, asociaciones de alcaldías y juntas de vecinos, así y como por 1.576 actores de la escena nacional.

El llamado nace de la necesidad de enfrentar la actual crisis sanitaria, la más grande de la historia reciente, que conlleva pérdida de vidas y ha puesto al límite la capacidad de los sistemas de salud. Esta crisis se suma y posiblemente está correlacionada con la crisis climática que ya veníamos enfrentando, la cual afecta a los ecosistemas y medios de subsistencia especialmente de los más vulnerables. Y a ello se añade la crisis social estallada en octubre de 2019, que ha puesto en evidencia la inequidad y disconformidad de nuestra sociedad, y que aún dista de estar resuelta y la pandemia sólo la podría profundizar.

Al mismo tiempo, hace unos días se dio a conocer el acuerdo nacional sobre el Plan Económico de Emergencia, el cual establece el marco fiscal para la abordar los impactos de la crisis sanitaria, destinando un total de US$12.000 millones en un periodo de 2 años. Qué duda cabe de la urgencia que existe en asegurar y hacer llegar a la brevedad posible un piso mínimo de ingreso para las familias especialmente las más vulnerables y a las pequeñas empresas, por lo que este acuerdo es una gran buena noticia.

El Plan también se pronuncia sobre la reactivación económica a través del apoyo a la inversión con énfasis verde y mitigación del cambio climático. Lo cierto es que las medidas ahí mencionadas, básicamente grandes obras de infraestructura, distan bastante de constituir un paquete de reactivación alineado con una recuperación resiliente, con los esfuerzos climáticos requeridos por la ciencia y el esfuerzo de transformación requerido para entrar de lleno al Siglo XXI.

Medidas de triple ganancia -económica, ambiental y social -, alineadas con el Acuerdo de Paris y rápidamente implementables, tales como la edificación sustentable deben ser impulsadas. El reacondicionamiento térmico de viviendas de familias vulnerables permite no solo abordar la contaminación del aire reduciendo las necesidades de calefacción de las familias y mejorando la calidad de vida y que generaría rápidamente empleo local a lo largo del territorio considerando que es un problema que aborda desde la zona central hasta el sur de Chile. La contaminación del aire es el problema ambiental más grave del país y que se torna aún más preocupante ante la evidencia que indica que los riesgos del coronavirus se ven agravados con la existencia de enfermedades respiratorias, por lo que urge generar los instrumentos de fomento para su desarrollo y eliminar las barreras que lo dificultan. Avanzar en instrumentos fiscales como los bonos verdes para el financiamiento de proyectos e instrumentos tributarios para la corrección de externalidades y que de paso alivian el déficit fiscal, son esenciales para el desarrollo de nuevos mercados de energías limpias, en los que Chile, dadas sus excepcionales condiciones para su producción como es el hidrógeno verde, le permitiría convertirse en un referente global atrayendo inversiones, generando empleo de calidad y de paso viabilizando una minería verde .

Dada la magnitud de los recursos involucrados en el Plan Económico, es imperativo que se inviertan inteligentemente. Como bien dice el llamado para la Recuperación Sostenible, “el diseño e implementación de las medidas de reactivación determinará el desarrollo de nuestra economía y de nuestra sociedad en el corto y largo plazo, por lo que es imperativo que se inviertan inteligentemente, adoptando políticas de estímulo e incentivos a la inversión pública y privada para impulsar la recuperación y debemos evitar que sean una carga para las próximas generaciones, sino por el contrario, sean una fuente de bienestar y prosperidad”. Si construimos mirando para atrás, esa será la dirección de la recuperación.

Publicada en El Mostrador.