«Servel y elecciones de los partidos»

«desde la sociedad civil insistimos en que fuera el Servel el que organizara las elecciones partidarias, la oposición de las colectividades llevó a que la legislación aprobada en 2016 solo contemplara la posibilidad de que el Servel actúe de ministro de fe en dichas elecciones, no la obligación y menos que sea el que las organiza.»

07-06-2019

Han transcurrido doce días desde las elecciones internas del Partido Socialista y aún no se conoce el resultado, existiendo reparos a los cómputos en casi la mitad de las mesas. Esta situación es similar a lo sucedido luego de las elecciones internas de otros partidos, cubriendo todo el espectro político. Cabe preguntarse por qué el recuento de votos de las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales toma unas pocas horas mientras que en el caso de las elecciones internas de los partidos toma varios días y hasta semanas. Por qué en el caso de las elecciones nacionales las acusaciones de fraude son excepcionales, mientras que en el caso de elecciones internas de los partidos son la norma.

La respuesta es que la organización y el escrutinio de las elecciones nacionales son responsabilidad del Servel, mientras que las votaciones internas de los partidos las organizan los propios partidos. A pesar de que desde la sociedad civil insistimos en que fuera el Servel el que organizara las elecciones partidarias, la oposición de las colectividades llevó a que la legislación aprobada en 2016 solo contemplara la posibilidad de que el Servel actúe de ministro de fe en dichas elecciones, no la obligación y menos que sea el que las organiza. El Presidente Piñera ha anunciado que una de las prioridades de su gobierno será fortalecer las instituciones democráticas. 

Una medida consistente con este anuncio sería asignar los recursos para que el Servel pueda poner ministros de fe en todas las mesas de votación en las elecciones partidarias y, si los partidos así lo solicitan, organizar las elecciones internas. Entonces, los partidos podrán elegir entre tener elecciones transparentes en las que los resultados se conozcan el mismo día de la elección y seguir con procesos electorales que, generalmente, terminan con acusaciones de fraude y en los que el recuento tome varias semanas.

Disponible en El Mercurio