«Sobrecarga académica»

«Es tiempo de dejar de estigmatizar a los jóvenes y, para ello, debemos comenzar a repensar las políticas públicas y educativas en base a evidencia.»

25-04-2019

A raíz de las protestas que se desencadenaron en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile respecto de la sobrecarga a la que se sienten sometidos los estudiantes, han surgido una serie de críticas tildándolos de flojos por las demandas que están realizando con miras de cuidar su salud mental. En el libro ‘Millennials en América Latina y el Caribe’, elaborado por Espacio Público en conjunto con el BID y el IDRC, se entrevistó a más de 15 mil jóvenes de toda la región, y los resultados son sorprendentes porque derriban algunos mitos que se han instalado en torno a esta generación. 

Así, los datos muestran que los jóvenes están lejos de ser flojos. Si bien son una generación que se enfrenta a una mayor cantidad de oportunidades, eso no implica que sus decisiones educativas o laborales sean simples. De hecho, aquellos que hemos estigmatizado por ser ‘nini’ son jóvenes que en su mayoría se encuentran realizando tareas domésticas, ayudando en el negocio familiar, o bien se encuentran buscando trabajo (hombres mayoritariamente) o cuidando a algún familiar (en el caso de las mujeres). Por otro lado, uno de cada tres jóvenes que estudia y trabaja en Chile (17% del total) dice encontrarse deprimido, mayor a lo que diagnostica en el resto de los jóvenes que solo estudia, solo trabaja, o no estudia ni trabaja ni se capacita.

Este grupo no solo es el que se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad en términos de salud, sino también el que presenta mayor cantidad de comportamientos de riesgo (consumo de tabaco, alcohol, drogas y delincuencia). Son estos jóvenes los que deben lograr conciliar no solo largas jornadas de trabajo, sino también cargas académicas que no siempre se ajustan a sus realidades. Es tiempo de dejar de estigmatizar a los jóvenes y, para ello, debemos comenzar a repensar las políticas públicas y educativas en base a evidencia. Solo así podremos realmente abordar las problemáticas de las nuevas generaciones, entendiendo cómo toman sus decisiones y qué tipo de restricciones son las que se enfrentan en el día a día.

Disponible en El Mercurio