«Una ambiciosa agenda»

«Si bien aún es pronto para hacer un análisis profundo sobre si las nuevas reglas e instituciones implicarán un cambio importante en materia de lucha contra la corrupción (…) se ha hecho un esfuerzo importante por enfrentar las manifestaciones de ésta y hacerse cargo de importantes vacíos o falencias»

07-08-2019

Han pasado un poco más de 4 años desde la denominada Comisión Engel hizo entrega a la Presidenta Bachelet de sus recomendaciones en materia anticorrupción. Recordemos que esta Comisión -integrada por 16 personas con diversas profesiones y sensibilidades políticas- fue convocada luego de los estallidos de los casos de financiamiento ilegal a la política Penta y SQM y el caso Caval, que involucraba a su hijo y nuera.

Si bien la conformación de una comisión externa que realice propuestas en la materia a raíz de un escándalo de corrupción que impacta a la opinión pública no es algo nuevo -ya se habían conformado antes en el ‘94,2003 y 2006-, esta Comisión sí tuvo ciertas particularidades. En primer lugar, se trata de una integración totalmente «civil», es decir no hay representantes de órganos del Estado ni partidos políticos como en los casos anteriores. Por otra parte, se tratan de numerosas propuestas -236- que tienen una mirada tanto urgente como de mediano plazo, convirtiéndose en una hoja de ruta legitimada y que incluso ha continuado el Presidente Piñera.

Parte de lo anterior explica el éxito que tuvo la agenda posterior que se aprobó, que hasta el momento cuenta con 14 leyes en diversos temas: financiamiento a la política, declaraciones de intereses y patrimonio, fortalecimiento del sistema de alta dirección pública, mayores sanciones a la corrupción y, hace pocas semanas, nuevos mecanismos de financiamiento de las Fuerzas Armadas. Pero a esto también hay que sumarle dos factores relevantes: liderazgos políticos -tanto el Gobierno como ciertos parlamentarios empujaron fuertemente la agenda- y monitoreo constante tanto de la sociedad civil como de los medios de comunicación.

Si bien aún es pronto para hacer un análisis profundo sobre si las nuevas reglas e instituciones implicarán un cambio importante en materia de lucha contra la corrupción -ya que requerimos de cierta distancia en el tiempo para analizar su implementación-, no cabe duda que se ha hecho un esfuerzo importante por enfrentar las manifestaciones de ésta y hacerse cargo de importantes vacíos o falencias.

Disponible en La Hora